Roberto Calero vuelve a hacer de las suyas. Este fin de semana, decidió arbitrar un encuentro que, ya desde el principio, se sabía perdido porque uno de los equipos no tenía las licencias federativas. A pesar de esto, decidió que el encuentro se disputara para que “las niñas, que habían madrugado y entrenado toda la semana para este partido, disfrutasen del baloncesto”. Lo que no sabía, es que al final resultó ser una fiesta para todos los allí presentes porque el equipo sin entrenador pasó a ser dirigido por el seleccionador más importante de la historia del baloncesto español…

No existe diferencia entre un día normal de arbitraje y uno extraordinario, no hay indicios como en las películas de terror, como la música truculenta, para saber qué va a pasar algo malo….. que en este caso fue algo extraordinario.

Era la jornada del sábado, en el pabellón de Hortaleza. Tendría seis partidos y por la tarde las correspondientes agujetas. Todo estaba programado. Empezaba a las nueve, madrugón, traje de luces y a la faena.

Los dos primeros partidos se disputaron con normalidad, pero en el tercero la entrenadora del equipo Dinámica, por enfermedad, no puede venir y con ella se quedan cualquier tipo de acreditación del equipo. Como manda el reglamento, levanté acta, y di como ganador al equipo visitante Pumas.

Es entonces cuando empieza lo extraordinario. En ese mismo momento, se me acerca una jugadora de la categoría infantil del equipo local, y mirándome a los ojos me dice, «¿no podemos jugar?».  A esa pregunta, para los que llevamos más de un cuarto de siglo en esto, sólo cabe una respuesta: «claro que se va a jugar, ¿quien te ha dicho lo contrario?». Aclaro al entrenador B que será un simulacro de partido, y pido a los entrenadores que no les digan nada a las jugadoras, pues el resultado y la reglamentación es cosa de adultos y que ellas sólo tienen que jugar y divertirse.

Un compañero de la entrenadora ausente empieza el partido dirigiendo al equipo, pero sólo se puede quedar un cuarto, así  que antes de empezar el segundo, como en las buenas películas, se pregunta a la grada «¿Algún entrenador en el pabellón?»  Raudo y veloz para ayudar al baloncesto, a los equipos en etapas formativas, y a las niñas; baja de la grada Pepu Hernández. Si, padre de sus dos hijas mellizas que juegan en el equipo de la entrenadora ausente. El Campeón olímpico, entrenador ACB y un montón de galardones ganados en miles de bonitas batallas, se sumerge de nuevo en el baloncesto de base para, simplemente, hacer disfrutar a un grupo de niñas ilusionadas con este deporte.

A partir de aquí, todos los allí presentes, asistimos a una magistral clase de baloncesto. Con sencillez de palabras y conceptos, risas y una pasión apabullante, uno de los más grandes y leyenda viva de este deporte nos dio una lección deportiva y personal que siempre recordaré.

Como bien dice el propio Pepu, perdió dos veces el encuentro, pero el post partido fue único para los dos equipos, el público de las tres pistas con las que cuenta el pabellón, y para todos los padres y el conjunto arbitral que compartimos con él la mañana.

Cuando llegue a casa, y como acostumbro, comparto lo sucedido en Facebook. Esto lo venimos haciendo así muchos compañeros árbitros, durante muchos años. Compartimos nuestras anécdotas por el cariño que tenemos a este deporte y a nuestra pasión, el arbitraje. Al poco tiempo de publicar ¡tenía 1000 entradas en la red!, cuando suelo tener una repercusión de 40 visualizaciones.

Estoy abrumado por la repercusión que ha tenido la noticia. Cuatro cadenas de radio, más de 10 periódicos y hasta  RTVE estuvo en mi casa. Demasiado para un simple árbitro. Pero con lo que me quedo de todo esto,  es que gracias Pepu, podamos seguir haciendo llegar este mensaje y sobre todo difundiendo el deporte y el arbitraje como modo de vida.

http://rtve.es/v/3602780

Me gustaría aprovechar la ocasión para dar las gracias al ex seleccionador, porque en estos días ha demostrado la talla humana que tiene, algo que por otro lado ya sabíamos los que amamos este deporte, o los que hemos tenido la suerte de pitar a este equipo en alguna ocasión. SIEMPRE y desde una posición de anonimato, echa una mano y ayuda a los equipos y a los árbitros. Mi más sincero respeto, Pepu.