El tiempo se impone y al final hasta los que parecen eternos lo dejan. He coincidido 11 años con Alfonso en Primera Nacional y en ese tiempo ambos hemos visto de todo. Lo que jamás he conocido ha sido a nadie capaz de poner en duda la calidad de Alfonso, ni a ngún técnico que no haya dicho que Alfonso estaba muy por encima de todos sus compañeros.

 

Jesús – La memoria parece que funciona fatal en nuestra profesión y parece que es fácil olvidar a los que se van. Para los que no te conocen y para los que se les olvida, ¿puedes contarnos brevemente cual ha sido tu trayectoria arbitral?

 

Alfonso – En primer lugar, gracias por acordarte de los “viejos rockeros” aunque sea una vez retirados. Comencé en este mundo del arbitraje el siglo pasado, en la temporada 88-89 en la delegación de Alcalá de Henares. Ascendí a 1ª Autonómica pero por cuestiones de estudio tuve que aparcarlo y volví a autonómico. Ascendí en la temporada 97-98 otra vez a 1ª Autonómica, y en la 99-00 llegué a 1ª Nacional hasta mi retirada este año. Aunque sea un poco presuntuoso, en esta categoría pité las últimas 16 fases finales de Nacional seguidas, aunque hubiera cambiado no pitar tantas por haber subido a FEB.

J – ¿Por qué lo dejas ahora?

 

A – Había dos motivos. En primer lugar, mi hermana estaba bastante enferma desde hacía un año y sabía que esta temporada tendría que dedicarla más tiempo, para devolverla el tiempo que pasaba conmigo hace muchos años preparándome las pruebas físicas todos los veranos. Por desgracia falleció en junio, 20 días después de retirarme. Y en segundo lugar, creo que debía prestar más atención a mi mujer y a mi hijo que me han estado apoyando estos últimos 16 años y a quienes les gustaba verme arbitrar. Me apetecía pasar más tiempo con ellos y poder verle jugar en sus partidos sin tener que preocuparme si me coincidían partidos.

 

J – ¿Cuántas veces pensaste en dejarlo antes de dejarlo?

 

A – Pues… nunca lo había pensado aunque sabía que llegaría el día. Cuando tuve los motivos que he señalado fue cuando lo pensé y lo hice; y aunque antes de empezar esta temporada uno de los motivos por desgracia desapareció ya no podía dar marcha atrás. Cuando uno se retira, se retira. Además me retiré de la mejor forma: en Alcalá de Henares donde empecé, pitando la Fase Final de Nacional como número uno de la categoría, dando guerra hasta el final, con un buen compañero y amigo, y con todos los que me quieren a mi lado. ¡Ah!, y sin anunciarlo previamente salvo a los interesados.

 

J – El arbitraje da mucho, pero también lo quita: viajes, amistades, comidas, cenas… Ahora que lo dejas y que ya lo de pitar da igual ¿Crees que ha merecido la pena el esfuerzo? ¿Volverías a hacerlo igual?

 

A – Yo creo que sí. Si haces y disfrutas una cosa que te gusta no tienes que pensar en lo que vas dejando al margen. Sobre todo si tienes a gente que te quiere y te apoya diciéndote que sigas año tras año y viéndoles también a ellos disfrutar con lo que tú estás haciendo. Si esto último no hubiera pasado seguro que esta entrevista me la haces mucho antes… o no me la haces por no ser un “viejo rockero”.

 

J – Formas parte de una lista de árbitros que parece que, injustamente, chocaron con el techo en la Primera Nacional de Madrid. Si te hubieran dejado, ¿qué tal crees que te hubiera ido en la FEB?

 

A – Bufff… no tengo una bola de cristal para saberlo. Pero seguro que hubiera dado guerra, no sé durante cuánto tiempo pero por constancia y falta de trabajo no hubieran tenido queja.  Por cierto, esa lista es amplia… y a ti, ¿qué tal te hubiera ido?

 

 

J – Jajaja, yo estoy seguro de que hubiera sido un caso más de subibaja…

¿En algún momento te frustro no estar más arriba?

 

A – Más que frustrarme me desilusioné. Cuando pensé que iba a subir porque hice un buen campeonato y al final no sucedió me desilusioné y pasé un verano triste. Primero porque nunca te dicen los motivos de porque no vales para estar más arriba, y así no puedes mejorar. Y segundo, porque solo lo supe cuando vi la lista en la página de la FEB del grupo 2 y yo no estaba; esa falta de sensibilidad es lo que más me molestó.

 

J – Hay quien defiende que el arbitraje es para jóvenes y hay quien dice que está lleno de niñatos. Yo personalmente reconozco que a estas alturas de mi película vital no aguantaría el trote del grupo 1, o del grupo 2… ¿tú que opinas?

 

A – Esta pregunta es difícil de contestar porque no he estado en esos grupos… yo como muy lejos he viajado a Aranjuez o Villalba y mucho trote hasta allí no hay… Pero vuelvo a lo de antes, si te gusta y disfrutas yo creo que sí lo aguantarías, y más si tienes apoyo de los tuyos.

 

J – El universo de árbitros parece que se está polarizando entre jóvenes y muy veteranos que poco a poco os vais retirando. La tabla media lo ha ido dejando porque subió y bajó muy rápido o porque nunca subió y se hartaron. ¿Crees que eso puede ser un problema? Si lo es, ¿Qué crees que debería cambiar para que eso no sucediera?

 

A – Es un tema que he hablado con otros compañeros veteranos en mi misma situación. Es verdad que es más fácil pulir a un árbitro joven que a uno que lleva más años y esa será una de las razones por las que prefieren a los jóvenes arriba; tienen menos vicios adquiridos.

Pero por otra parte, es necesaria una combinación de calidad y experiencia. No discuto que hay ciertos compañeros jóvenes con más cualidades y a lo mejor a esos hay que promocionarlos, aunque corres el riesgo de que algunos se estrellen, bajen rápidamente y al poco tiempo abandonen, con lo que la categoría se conforma como dices de jóvenes y veteranos. Pero hay otros compañeros, más veteranos y con la misma calidad, que hubieran merecido una oportunidad y por la fecha del DNI no se la dan. Eso es lo que veo injusto.  Pero es una situación que no tiene visos de cambiar si vemos las directrices que vienen desde arriba.

 

J – No quiero que parezca todo malo… ¿Qué es lo que te llevas después de todo este tiempo?

 

A – Muchísimas cosas: amigos, experiencias, viajes, risas… y una camiseta de arbitraje, la última, regalada por la FBM. Aunque ya se podían haber estirado y darnos dos, que nosotros también sudamos y tenemos más de un partido cada fin de semana. Será para que no se acerquen a nosotros y así no protesten tanto.

 

J – Después de tantos años, y cuando ya te hayas cansado de tanto no hacer nada los fines de semana, ¿crees que te entrará el mono del silbato?

 

A – Yo creo que si no me ha entrado en este mes que ya lleváis de competición, ya no me entra… aunque seguro que me picará el gusanillo cuando vaya a veros arbitrar.

 

J – ¿Animarás a tu hijo a arbitrar?

 

A – Por supuesto que si él quiere tendría todo mi apoyo. De hecho, mi hijo llegaba a imitarme en alguna ocasión. Creo que el arbitraje aparte de ser una forma de estar dentro del mundo deportivo nos puede ayudar mucho en nuestro día a día, formarnos como personas responsables.

J – ¿Algo que quieras compartir con los que vienen y con todo el mundo que nos lee?

 

A – No quiero ser el abuelo dando consejos pero yo les diría que de todos los compañeros con los que vayan se aprende, sean de categoría o no, sean veteranos o no, y sobre todo que después de cada partido reflexionen sobre su actuación. De los técnicos de las categorías se aprende mucho, pero creo que cuando uno más aprende es en esa autocrítica después del partido volviendo a casa, haya salido un buen partido o haya sido un desastre. Y sobre todo que, estén donde estén, trabajen en cada partido y que no se acomoden. Si se acomodan será el momento de dejar paso a otros con más ganas.

 

J – Muchas gracias Alfonso. Fue un auténtico gusto ver cómo año tras año nos dabas lecciones a todos los que hemos sido unos niñatos.