Nuestro compañero de la Liga Endesa estuvo del 26 de marzo al 2 de abril en la ciudad Alemana en el Campeonato Sub 18 que organiza la FIBA. Hemos podido vernos al fin, y esto es lo que me ha contado.

Siempre es un placer para mí entrevistar en el blog a Andrés, pues no solo es un gran amigo sino que además durante un breve periodo de tiempo manejamos los dos solos el rumbo de este barco.

Y es en bar a mitad de camino de la casa de sus padres y de la mía donde nos vemos, sentados en una mesa. Unos niños se entretienen con un iPad mientras sus padres hablan a voces entre ellos. La camarera nos sirve las bebidas que hemos pedido y tras ponernos un poco al día saco el cuaderno y le digo: “¿Cómo hacemos? Cuéntame algo”.

Nada mejor como empezar desde el principio, especialmente teniendo en cuenta que me lo tiene que explicar desde cero para que entienda algo.

Según parece, la adjudicación de las licencias internacionales va a cambiar. Antes ibas a un curso, te sacabas la licencia y eras árbitro internacional de por vida, pero eso se acabó. Ahora la FIBA dará un número aún por concretar de licencias a cada federación nacional, que tendrán una valía de dos años (en este caso, para el período de 2017-2019) y las federaciones las adjudicarán ellas mismas. Así pues la FEB va a tener que inscribir a sus árbitros en la lista internacional, de acuerdo a las plazas que le correspondan (las mujeres no entran dentro de este número de plazas asignadas). Para que tu federación te pueda inscribir en esa lista tienes que ser árbitro de la máxima categoría de tu país y haber ido a un campamento internacional como a este que ha ido Andrés, que se llaman FIBA Camps.

Vale, ahora que ya sé de qué iba la película, vayamos al grano. Cositas sobre Mannheim.

En este punto aprecio un destello en sus ojos, y es que siempre es agradable recordar un buen momento en que das un paso adelante en tu carrera arbitral, junto a grandes compañeros disfrutando de una experiencia única. Lo primero que me dice es que una de las cosas que la ha hecho tan importante para él es que era la primera vez que representaba a España. Había un ambiente internacional totalmente nuevo para él con selecciones de Australia, China, Serbia, EEUU, Egipto… Continúa contándome la suerte de haber tenido unos técnicos con los que congenió enseguida: Alan Richardson y Davorin Nakič. Vivió una manera de trabajar totalmente diferente a lo que está acostumbrado, debido a que ahora FIBA está trabajando mucho en línea con la imagen del árbitro que vemos en la NBA. Se busca un árbitro tranquilo, sin emoción en el lenguaje gestual ni en la forma de dirigirse a los componentes de los equipos. Insistieron en cosas como comunicarse utilizando la voz de manera elevada con los oficiales de mesa. Igual que cuando pitábamos alevines, le digo, que teníamos un padre en la mesa y le decíamos “del ocho azul”, “exactamente igual”, me contesta. Como es habitual en los campeonatos tenían reuniones por la mañana y partidos por la tarde. En los primeros días realizaron pruebas físicas (el archifamoso en el mundo arbitral course navette), un test de reglas y un test de inglés en el que tenían 25 preguntas con frases del reglamento y huecos que tenían que rellenar con otras 25 posibles combinaciones. Matiza que muy fácil, de hecho todos hicieron pleno.

Las reuniones de por las mañanas eran muy variadas y diferentes a lo que solemos hacer aquí. La temática era muy variada, desde charlas sobre espíritu de líder, motivación o empatía, hasta cómo desarrollar tu carrera arbitral… Destaca una de Anne Panther, árbitra FIBA que estará en los JJOO de Río representando a Alemania titulada: “How to become a top FIBA referee”.

Después de cada partido les entregaban inmediatamente un pen drive con ocho o diez cortes de jugadas del encuentro que acababan de arbitrar. Después tenían que hacer una autoevaluación respondiendo a una plantilla de cuatro preguntas.

Con los compañeros la relación fue excelente. Los árbitros de los países del este que comparten la liga adriática formaron un grupo, y los españoles se relacionaban más con franceses, italianos, letones y lituanos. Cuando le pregunto sobre cómo fue el arbitraje con árbitros de otras nacionalidades me comenta que lo que más le llamó la atención fueron pequeños detalles, cosas que aquí se hacen de manera automática y que ni siquiera te planteas que se puedan hacer de otra forma. Me pone de ejemplo que aquí al descanso te llevas el balón al vestuario,  mientras que allí un compañero le dijo que qué hacía, que el balón lo iba a dejar en la mesa de oficiales. Manías.

Como es de suponer, el tiempo libre era muy breve, y se dedicaba a ver otros partidos o a dar breves paseos. Se alojaban en Weinheim, a unos veinte minutos en coche de Mannheim. En ocho días de campeonato hubo tan solo un día sin partidos, en el que su otro compañero español, Sergio, el letón y el lituano se fueron a dar una vuelta por Heildelberg y el propio Mannheim.

Andrés me destaca la impecable organización del torneo, ¡no es para menos! Pues lleva organizándose más de cincuenta años. Me cuenta la historia de que se organiza cada dos años, y como FIBA no dispone de un mundial sub 18, este campeonato se ha convertido en el sustitutivo, pues las selecciones se lo toman como tal. Como apunte extra, mencionar que ganó Alemania a Serbia en la final, y que tanto Andrés como su compañero Sergio arbitraron una semifinal cada uno.

Le llena de orgullo haber sentido lo bien considerado que está el arbitraje español al igual que la Liga Endesa, que además es muy seguida desde el extranjero. Allí conoció a un serbio que está listo para mandarlo a un concurso de la tele, pues era increíble lo que sabía sobre nuestra liga: desde plantillas enteras de equipos con jugadores y cuerpo técnico, historias, anécdotas… No deja de sorprender la repercusión que tiene la liga española en otros países y que se sea un referente de arbitraje.

Como anécdota del campeonato, cómo no, una con el idioma con la selección china de por medio. Partido China – EEUU. Resultado súper ajustado, tanto que de hecho hubo prórroga. Andrés les comenta a los chinos antes de darle un saque a EEUU que no hagan falta antes de que saquen porque será antiderpotiva. Tensión: ni un chino entiende nada. De repente empiezan como locos a buscar al único chino del equipo que sabe algo de inglés. Le encuentran y se dirige hacia Andrés. Otra vez a explicar lo de la falta antes de que se realice el saque. El chino traduce al resto del equipo. Los compañeros de Andrés, imagino que, alucinando. Y finalmente el partido se puede reanudar.

Y poco más, decir que Andrés como siempre me invitó a lo que nos tomamos, y que me despido de él deseándole suerte para su partido de mañana. Se va a Valencia a pitar y regresará el lunes para ir directo a la oficina. Y es que la vida del árbitro no son solo rosas, también son madrugones.