Raúl Calsina vino hace muchos años de otro comité, pero ahora le sentimos tan de aquí que seguro que muchos no conocen su origen en el baloncesto. Con él, no solo las risas están aseguradas, sino que es ese compañero con el que se puede realizar un partido con toda tranquilidad pues sabe hacer equipo. Te animo a que leas la entrevista y que nos digas, ¿te has reconocido en sus anécdotas?


De izquierda a derecha: Raúl, Víctor Sobrino, Rafa Fernández, David Palacio y Miguel Ángel López

¿Cuántos años llevas arbitrando?

Pues la verdad es que en el mundo del arbitraje llevo ya muchos años, aunque sí que hay que contar que he tenido muchos movimientos y algún parón, pero llevo arbitrando desde los 18 años. Me explico: con 18 años empecé a arbitrar en el CEEB (Consejo del Deporte Escolar de Barcelona). Creo que aún guardo mi primera designación en papel: un pre-alevín femenino, lo estoy viendo ahora mismo (si es que somos unos frikis).

Después de algunos años pitando escolares me pasé a la Federación Catalana de Baloncesto, en la que estuve pitando también varios años con un año de parón por romperme la rodilla (jugando, claro está). De ahí me vine a la FBM, a los tres años me volví a Barcelona, para volverme a venir (y ya quedarme, por fin) al año y medio. Y de eso hace ya 5 años y medio.


Raúl y David Palacio

¿Qué te llevó a hacerte árbitro?

Pues la verdad es que fue por un amigo. Un compañero de equipo con el que jugaba al baloncesto se sacó el título de árbitro y me dijo que estaba bien para sacarme algún dinerillo.

Como llevo desde los 5 años girando alrededor del baloncesto (como jugador, entrenador y posteriormente árbitro), me pareció una idea estupenda para compaginar ocio y trabajo… Ya que me encanta el BALONCESTO.


Raúl Calsina junto a Toni Pereira. En la mesa Carlos Chavez, Montse Florida y Paola

¿Qué es lo más duro de este hobby?

Lo más duro las horas que pasas fuera de casa. Al principio está muy bien, porque te mueves, conoces sitios (sobretodo si te hacen salir de la provincia o de la Comunidad Autónoma), y cuando no tienes ataduras, quedar con los amigos se hace fácil porque puedes sacar horas sin problemas. Pero una vez tienes familia, la cosa se complica y estar fuera de casa muchas horas sin ver a la pareja o a los niños se hace más durillo.


Raúl junto a Marc en un entrenamiento de la Selección

¿Qué es lo mejor de arbitrar?

Muchas cosas: Disfrutar de este deporte de otra manera, conocer compañer@s impresionantes que se convierten en grandes amistades que se mantienen incluso fuera del baloncesto, arbitrar partidos muy interesantes, torneos, fases finales, pre-partidos y post-partidos, cenas de final de temporada, cervezadas, entrenos con la selección … En fin, muchas cosas.


De izquierda a derecha: Dani Semper, Raúl, Guille Abad y Rodrigo Garvín

Después de tantos años, ¿cómo te tomas el arbitraje ahora?

Pues, obviamente, diferente a como me lo tomaba al principio. 

Cuando entré en la Federación Catalana tenía el gusanillo de ir subiendo categorías (madre mía cuántas hay allí) y cada vez pitar/ver partidos más profesionales. Te gusta cuando te proponen para ir a algún campeonato y la posibilidad de llegar cuanto más arriba mejor.

Después de estos años y de dos idas/vueltas Barcelona-Madrid, ese objetivo de subir categorías (aunque aún soy promocionable :P) ha derivado en disfrutar y trabajar para que los partidos terminen como tienen que terminar. Por supuesto que sigues queriendo llegar cuanto más lejos mejor (ya veis que digo lejos y no arriba) y que te gusta cuando te valoran, pero ahora agradeces también (o más) cuando ayudas a un compañer@ más joven a mejorar y cuando pitas partidos importantes y te proponen para pitar fases finales.


Raúl dialogando con Roberto, el entrenador del Alcorcón

¿Algún partido que recuerdes con especial cariño?

En estos años he tenido muchos: Fases Finales, debuts en categorías nuevas, partidos pitados con compañer@s/amig@s, el primer partido que pité con mi pareja (se hizo anotadora para poder pasar más tiempo conmigo). No sé, no me quedaría con ninguno sino con muchos.


Raúl durante un partido en La Canaleja

¿Alguna anécdota divertida?

Uff, en todos estos años muchas, pero me quedo con tres que me han pasado en los años que he estado en Madrid: Una dentro del campo, otra por el pabellón y la última fuera de las pistas. Empecemos:

En un partido en Soto, una compañera (y gran amiga), estando en pista los dos, se me acerca rápidamente y me dice: “Raúl, por favor, mírame el culo.” Obviamente, no me estaba enterando; había oído un ras en sus pantalones y tenía el culete al aire. Ahí me ves, dando un Tiempo Muerto (el de la tele), y saliendo los dos juntos haciendo el trenecito al vestuario en el que le dejé un pantalón para terminar el partido (suerte que uno es previsor y siempre llevo otro en la maleta).

En una fase final (partido de vuelta) del Sub21 preferente, cuando se hacía a ida y vuelta, entre Liceo Francés y Villa de Algete. El partido de ida había sido calentito (por lo que me comentaron) y las aficiones estaban muy «animadas». Debido a las dimensiones de la pista del Liceo el público no cabía y yo no veía espacio dónde poner a las personas. Comentándolo con la persona que venía de la FBM y con Santos Moraga (que había venido a ver el partido y a la entrega de trofeos), finalmente se decidió que el partido se jugaba y que dejábamos que el público estuviera en los fondos. Bueno, pues ahí estábamos el compañero y yo, sacando el partido como se podía y aguantando a la gente con botellas de 5 litros de agua vacías haciéndolas sonar como si fueran palmas. En un tiro libre, dos chicos, debajo de la canasta, agitando y golpeando las botellas y para allá que voy para comentarles que en los tiros libres dejen de golpear las botellas. Al volver para dar el tiro libre, veo que estos dos “chicos” deciden dejar de golpear las botellas y hacerle un calvo al tirador… Y a partir de ahí, pues fiesta…

La última que destacaría fue en una boda, en la que estando ya en el baile, se me acerca una chica y me dice: “la semana pasada me pitaste una antideportiva muy justita, que no era”. Madre mía, hasta aquí llegan los tentáculos del baloncesto. Tengo que decir, eso sí, que la boda era de un compañero árbitro y gran amigo y en mi favor que la antideportiva era de libro. 


Raúl con Rodrigo Garvín , en la mesa Rebeca, Guada y Jose Lorente

¿Algún consejo a los que están empezando?

Bueno, pues lo que decimos más o menos todos los que llevamos ya un tiempo en esto: Que disfruten del baloncesto desde otro punto de vista, que trabajen para mejorar (no únicamente para ascender), que valoren los consejos constructivos que les puedan dar, que se diviertan y que trabajen, trabajen y trabajen.

En fin, muchas gracias por pensar en mí para este cuestionario y nos vemos por las pistas… O fuera de ellas…