Compañeros por España: Jaen

Os invitamos a conocer el comité jiennense a través de Cristóbal Matarán, uno de nuestros compañeros al que hemos adoptado y con el cual, hay que decirlo, es un placer coincidir en una pista.

– ¿Por qué quisiste ser árbitro? ¿Qué te motivó a entrar en este mundillo?

 La razón para convertirme en árbitro fue continuar ligado al baloncesto. Yo jugaba en el club de Úbeda (Jaén). Cuando estaba en categoría sénior entrenaba un equipo de mini-básket (alevín). Pero estando en la universidad, hubo un curso en el que me tocó turno de tarde y no podía seguir entrenando. Como había hecho el año anterior el curso de auxiliar y ya estaba anotando, decidí dar el salto al arbitraje. Desde ahí ya ha venido todo rodado y de eso hace cinco años.

– ¿Cómo fueron tus inicios en escuela?

Bueno, tengo que decir que lo que aquí se denomina “escuela” no existe en Jaén. Es natural que, tratándose de un comité tan gran como el de Madrid, exista diferenciación entre las licencias arbitrales. De eso en Jaén no tenemos. Yo sólo hice un curso de auxiliar, que duró una mañana, y empecé a anotar. A la temporada siguiente empecé a arbitrar. Yo no hice ningún curso de arbitraje, ni de mecánica, reglas o señalización. Todo lo aprendí en la misma pista e interesándome por el arbitraje de otros.

Por ello tengo que agradecer a mis compañeros veteranos toda la paciencia que tuvieron conmigo.

 

– Cuéntanos el funcionamiento del comité de Jaén. Cómo está distribuido, cómo son las categorías, desplazamientos, compañeros, técnicos, etc.

El comité de Jaén es mucho más pequeño que el de Madrid, obviamente. Apenas hay unos cincuenta o sesenta partidos por fin de semana, y eso en pleno apogeo de la temporada. El comité está formado por tres personas: un director, un director técnico y una secretaria. El director hace las designaciones y las liquidaciones. El director técnico es el que realiza los informes y decide quién va a los ascensos. Y por último, la secretaria es la que guarda las actas y nos paga.

En cuanto a categorías, existe una diferencia fundamental con Madrid. Aquí es una región uniprovincial, por lo que no hay delegaciones de la propia federación. Andalucía funciona de una forma distintas. La Federación Andaluza de Baloncesto (FAB) tiene una delegación en cada provincia, la cual es la encargada de organizar las competiciones habituales. A final de cada temporada, aproximadamente en marzo, cada provincia envía a su campeón y subcampeón de cada categoría a Campeonato de Andalucía, lo que aquí sería una fase final. Este torneo está formado por dieciséis equipos, teniendo una duración de tres a cinco días en una ciudad previamente seleccionada. Luego, dependiendo del coeficiente que tenga Andalucía esa temporada, dos o tres equipos van al Campeonato de España. Por tanto, la FAB se limita a organizar estos campeonatos autonómicos, incluidos los de selecciones provinciales, y la Primera Nacional.

Para ascender a Primera Nacional, cada comité provincial puede nominar a dos árbitros. Tres técnicos de la FAB se encargan de seleccionar quién asciende, uno de ellos siempre es Germán Morales, árbitro del Grupo 1 de la FEB, director del comité andaluz y todo un referente en el arbitraje español. El campeonato de ascenso es el de cadete masculino. El nivel es bastante alto y los ascensos dependen de las necesidades de la Primera Nacional.

En Jaén concretamente, esta temporada ha ascendido una compañera, Mari Ángeles García, al Grupo 2 de la FEB. Hacía casi una década que Jaén no tenía representantes en la FEB y es un orgullo para todos los árbitros jiennenses contar con una compañera en dicho grupo. También tenemos compañeros en Primera Nacional, como Marta Ortuño, Juanmi Casado o Juan Antonio Huertas y, otros que ya lo fueron dejando, como Antonio Martos o Paco Banegas. Aprovecho para mandarles a todos un afectuoso saludo.

Lo de los desplazamientos en Andalucía es otro mundo. En las categorías provinciales, los auxiliares siempre son de la localidad donde se celebre el partido, salvo que no los haya, en cuyo caso viajan con los árbitros. Los árbitros siempre van en el mismo vehículo o, lo que es más frecuente, arbitran en la propia localidad donde vivan. En la Primera Nacional es distinto. En categoría femenina, los árbitros siempre han de ser del comité provincial donde se celebre el partido. En categoría masculina, los árbitros no pueden pitar en la provincia en la que vivan. Por tanto, los viajes de Primera Nacional masculina son mucho más largos, pero siempre yendo los dos árbitros en el mismo vehículo. Por cierto, Ceuta y Melilla están incluidas en la FAB, por lo que los desplazamientos a dichas ciudades autónomas son realizados por árbitros andaluces. Los arbitrajes de EBA, LEB o LF los designa la FEB, pero los auxiliares son de los comités provinciales, siempre que tengan la correspondiente licencia.

Con los compañeros la relación es fantástica, pero contamos con la salvedad de que las distancias entre nosotros son más grandes. Los árbitros que están empezando, en su primera temporada, y lo que deseen optar al ascenso, están obligados a formar parte del denominado “grupo especial”, el cual se reúne habitualmente para tecnificaciones de la misma forma que aquí. Por tanto, es más sencillo desarrollar más amistad con estos compañeros.

Los técnicos de la FAB son árbitros del Grupo 1 o 2 de la FEB. Siempre van tres a todos los campeonatos autonómicos, ya sean de clubes o de selecciones. Nos hacen llegar los informes y nos comentan al final de cada jornada nuestra actuación. Todos los árbitros andaluces ACB han sido en algún momento técnicos de la FAB (Benjamín Jiménez, Antonio Conde, Daniel Hierrezuelo, etc.).

 

– ¿Por qué te viniste aquí? 

La razón por la que tuve que trasladarme a Madrid fue estrictamente laboral. En enero de 2017 fui contratado por la Universidad Europea de Madrid para impartir clase de economía. Yo ya estaba redactando mi tesis doctoral en la Universidad Rey Juan Carlos y me salió esta oportunidad laboral para dedicarme a la docencia universitaria. En septiembre de ese año obtuve la licencia en el comité de Madrid y aquí seguimos.

 

– ¿Qué tenía aquel comité y no éste y viceversa?

Más bien, es este comité el que tiene más cosa, situación habitual por la enorme cantidad de licencias. El comité de Madrid tiene una organización más jerárquica y profunda, con divisiones en grupos y más seguimiento. Aquí cada semana se conoce a uno o dos compañeros nuevos, mientras que en Jaén es más cercano, ya que apenas estábamos unos veinticinco árbitros. De ahí que las iniciativas como las cenas de Navidad sean una idea tan buena para conocernos siendo tantos.

– ¿Sigues disfrutando del arbitraje aquí y ahora?

Por supuesto. El nivel aquí es muy alto y la cantidad de partidos hace imposible que uno se aburra. Me gusta el nivel de exigencia y el seguimiento que se nos lleva a cabo. Sobre todo, lo que más disfruto es el contacto con los compañeros y ver cómo progresan y llegan a pitar partidos más complicados. El árbitro también puede disfrutar de un buen partido desde su posición en la pista.

 

– ¿Tenéis allí algún tipo de asociación similar a esta?

En Jaén en concreto no, pero en Sevilla sí. Hubo una asociación similar hace unos diez o quince años, pero ya no funciona.