La Escuela de Árbitros de Madrid es el primer grupo por el que pasa cualquier persona que se está iniciando en el arbitraje. El trabajo que se realiza es esencial para que el comité pueda formar categorías con las que trabajar, y va desde la captación, pasando por la formación y el apoyo que todo árbitro nuevo necesita en sus primeras etapas, hasta llegar al momento en el que se asciende a Autonómica. Junto a la persona responsable de este grupo están varios varios monitores, entre ellos Alejandro Aranzana, que en esta ocasión, nos permite conocer un poco más en profundidad la Escuela.
¿Cuántos árbitros tenemos en la escuela?
Alrededor de 150 árbitros.
¿Cómo es la labor de captación?
La captación de árbitros se realiza a través de los cursos desarrollados en la FBM cada ciertos meses. Afortunadamente la demanda es grande y tengo entendido que hasta tenemos lista de espera. Recuerdo hace años que faltaba gente, pero eso ha cambiado y la nueva situación enriquece nuestro colectivo.
¿Cómo se trabaja con ellos? ¿Qué actividades realizáis?
La primera fase consiste en desarrollar un curso teórico y una serie de prácticas con el objetivo de que conozcan las reglas y aprendan a aplicarlas. Una vez aprobado el curso, son árbitros de Escuela a todos los efectos. Empiezan arbitrando partidos de minibasket y asistiendo a prácticas entre semana en las que trabajan con monitores de la escuela aspectos básicos como son la mecánica, la señalización y el criterio. Cuando llevan un tiempo y van cogiendo más soltura en el arbitraje individual, se les pasa a otro grupo y comienzan a trabajar la mecánica doble, primero de forma más teórica y posteriormente con prácticas en partidos de entrenamiento. La intención de este segundo grupo es que se vayan adaptando a compartir pista con un compañero. A priori, el cambio puede parecer sencillo, pero no lo es. Están acostumbrados a tener que controlar absolutamente todo lo que ocurre en el campo de forma individual, por ello, lleva un tiempo de adaptación cambiar el «chip» y darse cuenta que hay zonas de la pista en las que no les corresponde mirar o jugadas en las que es el compañero quien tiene mejor ventana. Además, desde hace un par de años, aprovechamos los partidos de categoría junior federado para designar a compañeros de escuela con árbitros más veteranos para que trabajen en pista con ellos.
¿Es posible verlos a todos en partidos?
Si bien sería lo ideal, en la práctica no es posible verlos a todos y al final de temporada siempre quedan árbitros que no han recibido ningún informe en pista. No obstante, eso no quiere decir que no tengan un seguimiento, pues, entre el clinic de inicio de temporada y las diversas prácticas que se realizan entre semana, todos tienen la oportunidad de trabajar con los monitores e ir mostrando su evolución.
Evidentemente, intentamos ver en pista a aquellos árbitros que todavía no han recibido ningún informe y que pitan en campos donde nos es posible ver a 3 o 4 compañeros en una mañana, para trabajar con el mayor número de árbitros posibles.
¿Qué consejos les dais para sus primeros partidos?
Que se diviertan y trabajen. Es fundamental, pero no solo para los primeros, sino para todos. Si un árbitro curra y se divierte en la pista, eso se transmite e independientemente de sus aptitudes, evolucionará partido a partido.
¿Cuáles son las cosas más esenciales que le pedís a un árbitro que comienza a arbitrar?
Trabajo. Es lo que más valoramos, pues es la base de toda capacidad de mejora. Evidentemente se exige un mínimo de conocimiento de las reglas y su aplicación (para ello hay que aprobar el curso), pero una vez que se alcanzan unos mínimos, lo fundamental es la actitud.
¿Qué criterios tenéis en cuenta para que un árbitro suba a comité?
En primer lugar, y aunque esté siendo repetitivo, exigimos que trabajen en la pista y en las prácticas que se realizan. Partiendo de esa base, buscamos gente que muestre cierta soltura en la mecánica doble, que tenga un criterio coherente y que muestre seguridad en lo que pita.
