Tras casi cuarenta años en el mundo del baloncesto, Jesús Macho se despide del arbitraje en activo. Toda una vida dedicada a este deporte que aún continúa dejando una huella imborrable en su vida. Queremos aprovechar para agradecerle toda su dedicación y cariño a este colectivo.
Esperamos seguir viéndole en los eventos fuera de las canchas.

 

¿Cuándo y por qué comenzaste a arbitrar?

Fue en la temporada 73/74 en el Colegio Aragonés, cuando aparte de participar como jugador en Primera Provincial y llevar una competición de equipos Senior Federado Femenino en La Almunia de Doña Godina entre los municipios de la zona, en la que no existía dicha competición, y por necesidad de árbitros, realicé el curso oficial y empezó así mi carrera arbitral.

 

¿Cómo fueron tus inicios?

Los primeros años del arbitraje estuvieron siempre ligados a ser jugador, colaborar en organizar competiciones y llevar como “entrenador” algún equipo. Más tarde, en la temporada 75/76, y en el Colegio Leonés, empecé a dirigir partidos de 3ª División Nacional Masculina. Solo existían las categorías Nacionales de 3ª, 2ª y 1ª, tarea que seguí ejerciendo en el Colegio Asturiano hasta la temporada 77/78 donde alcance la categoría de 2ª División Nacional.
En la temporada 78/79 vine a Madrid. Fue una temporada en la que empezaban las nuevas categorías, no las actuales, y otra vez a empezar.

Recuerdo momentos inolvidables: en Plaza de Santo Domingo dejamos de ser FEB y pasamos a ser FBM, el comienzo de la AMAAB (un sinfín de esperanzas e ilusiones para hacerlas realidad), nuestro traslado a la Calle Montesa, después al Paseo del Molino en Legazpi, nuestro local, y en la actualidad en el edificio “El Barco”. Cuántos años y que cantidad de gratificantes recuerdos.

¿Qué te motivó para seguir tantos años?

Viene a mi memoria, que a raíz de una norma que se estableció en el colegio de árbitros, siendo presidente del mismo el Sr. Fajardo, se fijaron edades límite para ascensos en ciertas categorías de liga Nacional, y debido a mi trabajo y a que los años no pasan en balde, decidí dejar de arbitrar liga Nacional y pasar a ser un árbitro autonómico, con espíritu de colaboración y seriedad, y con el ánimo, por qué no, de pasar ratos agradables recordando con entrenadores y jugadores aquellos tiempos en los que teníamos que quitar la nieve de los campos, en los que no se suspendían los partidos salvo fuerzas de orden mayor, en ocasiones ni la lluvia, ni la nieve lo eran, ya que era muy grande el trastorno que se producía al suspender un partido. De esto ya han pasado muchos años y no me arrepiento. También con la llegada de mis hijos al baloncesto me hacía ilusión compartir con ellos algunos momentos de la actividad, antes venían por acompañarme y ahora disfrutábamos juntos de la profesión.

 

¿Por qué ha llegado ahora el momento de decir adiós?

Porque creo que el arbitraje además de gratificante es algo serio, y que merece todos mis respetos. Esa seriedad lleva a nuevos planteamientos de organización por parte del Departamento Técnico del Comité debido a las nuevas normas lo que implica nuevas técnicas de arbitraje y una mayor dedicación al mismo, sin olvidar algo muy importante, la forma física. Como creo que no voy a poder dedicarle el tiempo que requiere y tampoco podré estar a la altura necesaria, lo de quitarme el gusanillo pienso que no lo justifica; y sobre todo porque todo llega, es por lo que en esta temporada 2014/2015 digo adiós a tantos años de arbitraje activo, pero no se lo digo al sentimiento, agradecimiento, y hermosos recuerdos que el baloncesto ha dejado en mí y que me acompañaran siempre.

Cuéntanos alguna anécdota graciosa que te haya pasado

Recuerdo un domingo en Parla, en un partido de categoría juvenil, que en un momento del mismo, un espectador al que le separaba de la pista una simple valla, la típica de tubos que servía de asiento, increpó a uno de los jugadores del equipo contrario. El jugador se fue hacia el espectador con las intenciones que os imagináis. El espectáculo fue alucinante viendo correr por todo el polideportivo al jugador, el espectador, el público y la policía que estaba por allí. Se nos fueron más de 20 minutos, pero no hubo males mayores.

 

¿Animaste tú a tus tres hijos a ser anotadores?

Lo de mis hijos, de los que me siento orgulloso, fue debido a que para poder compaginar el baloncesto con la familia, me acompañaban por los pueblos de la Comunidad de Madrid, y poco a poco les entró el gusanillo del baloncesto. Como eran muy jóvenes y entonces no existía el tema de Escuela, empezaron por hacerse auxiliares y se ve que le cogieron gustillo y ahí están, Héctor (Pedroso), Aurora (Monzón) y Roberto (Roma), ejerciendo como auxiliares, contribuyendo y colaborando también a que el baloncesto sea importante.

 

¿Qué es lo mejor que te quedas de estos años?

Son tantos los recuerdos y las experiencias vividas durante todos estos años, que se me hace difícil plasmarlas de forma breve. Con todo esto, sí que quiero destacar varias sensaciones: me voy contento, porque he comprobado que hay muchas personas que aman y viven el baloncesto y se sacrifican por él; porque durante todos estos años me he sentido tratado con mucho cariño por compañeros y los miembros que formaban y forman las juntas de la AMAAB, Secretaria de Árbitros, Departamento Técnico, etc. y me voy satisfecho porque el baloncesto me ha permitido disfrutar, ya que los buenos momentos han superado con creces los momentos menos gratos, y porque me he sentido útil en una tarea que siempre me ilusionó y que espero haya sabido cumplir.