Paco Martín Rico (Solera) deja la Liga EBA tras 13 temporadas en la FEB, aunque sus ya 21 años como árbitro seguirán aumentando en categorías de comité.

Paco con compañeros de arbitraje de Alcorcón
Teniendo en cuenta que aún eres muy joven ¿cómo es que ha llegado ahora el momento de decir adiós?
El arbitraje es una labor apasionante. Lo he podido compaginar muy bien con mis estudios de ingeniería y con la realización de un doctorado en Robótica. Realmente, durante muchos años mis estudios y mi trabajo era lo que hacía entre partidos, que era lo que realmente era importante para mí esos años. El alimento del árbitro es el ascenso y el reconocimiento. Mientras eso funciona, puedes sacrificar mucho tiempo que se lo quitas a amigos, pareja, trabajo y estudios. El problema viene cuando ya tocas tu techo y ya sabes que lo de ACB se empieza a poner complicado (es broma).
La EBA es menos exigente que la LEB, pero sigues teniendo que ver partidos, hacer tus informes, asistir a reuniones, llevar actas urgentes y hacer escritos. Creo que ya ha llegado el momento de dedicar todo ese tiempo y esos esfuerzos a mi trabajo de profesor en la universidad, que es lo que ha ido cada vez cobrando más importancia en estos últimos años. Ya desde octubre del año pasado llevaba rondándome la cabeza ir pensando en dejarlo, y creo que ha sido un privilegio poder elegir el momento de colgar el silbato en la FEB.
¿Qué ha sido para ti lo mejor de estos años arbitrando para la española?
Pues la posibilidad de participar del baloncesto de alto nivel, conocer otros lugares de España, compartir la pista con árbitros de otras comunidades que tiene una forma distinta de ver el arbitraje, sentir que eres parte de una «élite» de árbitros y el recibir formación de primera mano sobre mecánica y técnica arbitral, principalmente. Además, el hecho de arbitrar en la española repercute en el arbitraje en Madrid: Es más posible participar en fases finales o en partidos amistosos internacionales que haya en Madrid, por ejemplo. Eso sí que voy a echarlo más de menos a medio plazo.

Paco durante un partido
Seguirás ligado al arbitraje pitando en Comité, pero sobre todo ayudando en formación. En este momento de tu vida, ¿te gusta más la formación que arbitrar?
Siempre me ha gustado la docencia, y ver crecer a árbitros jóvenes es muy satisfactorio. Al principio estamos todos muy perdidos, y se nos hace muy duro. Hemos mejorado con los años hasta conseguir que se reduzca mucho, pero sigue existiendo gente en las gradas y en los banquillos que hacen muy duro la labor de los árbitros que empiezan. Se necesita apoyo, aunque solo sea para que se desahoguen el lunes cuando vayan a llevar el acta y te cuenten lo que les pasó el fin de semana. Muchas veces eso marca que un árbitro lo deje prematuramente o que se termine convirtiendo en un gran árbitro. Yo tuve este apoyo, y espero que lo tengan en mí muchos árbitros jóvenes.
El año que viene colaboraré con el departamento técnico en la formación arbitral, pero ya desde otra perspectiva. El plan es arbitrar principalmente con árbitros jóvenes con proyección, sobre todo del Grupo Joven, y transmitirles en la pista lo que pueda. Creo que es un buen proyecto, y es una labor que me motiva para seguir en las pistas unos cuantos años más.
En la Delegación de Alcorcón se hace también una gran labor de formación con el grupo que tenéis allí ¿qué función desempeñas en la delegación? ¿Nos puedes contar más de vuestro trabajo?
Alcorcón siempre ha sido una delegación muy activa, donde se ha potenciado mucho la formación arbitral. Siempre la hemos considerado una escuela de árbitros, con una metodología diferente. Empecé en 2003, según recuerdo, a encargarme de la formación técnica arbitral en Alcorcón, y ahí están los resultados. Todo el mundo conoce los árbitros de Alcorcón que están, o han estado, en competiciones de ACB y FEB. No es solo mérito mío, pero creo haber podido transmitir a varias generaciones de árbitros mi punto de vista y mis conocimientos de arbitraje.
Ahora mismo, Alcorcón es una liga con un gran nivel de arbitraje, y eso atrae a muchos equipos de fuera del municipio. Hemos conseguido un grupo de árbitros que disfrutan de la liga, aunque ya estén en categorías altas de la FBM. Creo que este año contábamos con un árbitro de Liga LEB, tres de Liga EBA, media docena de 1Primera Nacional. Esto atrae incluso a árbitros de fuera de Alcorcón (Autonómicos o de Primera Autonómica) que arbitran aquí porque ven que es un factor de mejora más.

Paco con su compañero Jose
¿Cuéntanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido?
Son muchos años arbitrando, casi ya 22, si las cuentas no me fallan. Ha habido infinidad de situaciones dignas de recordar. De hecho, últimamente me ocurre que ya no las recuerdo (son muchos partidos) y son mis compañeros quienes me las recuerdan. Me he encontrado con muchas personas que me cuentan que su primer partido fue conmigo, hace ya ni se sabe. O me recuerdan anécdotas que cuando las cuentan digo: «No puede ser que yo haya hecho eso». He tenido años muy locos, y me lo he pasado muy bien arbitrando.
Cuando me piden una en concreto, siempre cuento una en LEB con José Laguna, en la que tuvimos un fallo de comunicación durante un partido. Estábamos pitando un LEB Bronce en Badajoz, y pitábamos a Tarragona. El entrenador era de los que se portan «regular», y están más a la bronca que a otra cosa. Yo nunca he podido con este tipo de entrenadores. El caso es que le sancioné una técnica a banquillo en el primer cuarto. En el tercer cuarto sanciono al entrenador con una técnica y entre que me voy al medio campo y te empiezan a hablar los jugadores, no me doy cuenta de que José está mandando al entrenador al vestuario, porque él pensaba que las dos T habían sido a él. A esto, los oficiales de mesa ni mú. Tuvimos que ir a buscarle al vestuario cuando nos dimos cuenta. Cada vez que lo recordamos nos entra la risa. Son cosas que pasan.
Ficha técnica personal
Comienzo el arbitraje en el año 1995. Hago el curso de árbitro en Alcorcón, impartido por Rafa Redondo (Polonio), junto con mis compañeros de equipo de entonces. Creo que era cadete de segundo año, y varios de nosotros pensamos que era una buena forma de conseguir algo de dinero con una actividad cercana al baloncesto. Tanto uno de ellos como yo lo compaginamos con ser entrenadores. Yo duré dos años como entrenador: me gustaba más arbitrar. El otro dejó el arbitraje y con los años fue el entrenador de Majadahonda que ascendió el equipo a EBA, creo que en 2003.
Arbitré un año hasta Cadete Federado en Alcorcón. Fue una época de viajar mucho de Alcorcón a Móstoles, Villaviciosa, Humanes… Al año siguiente empecé a arbitrar Senior en Alcorcón. Tras dos años, en 1999, accedo al Comité de Árbitros, o Colegio, como decíamos por entonces.
El primer año de Comité conozco a Chema Cardeñosa y Alfredo Morejón, que me incorporan al primer Grupo Joven que se hace en Comité. Allí estábamos Ángel Zumajo, José Valle, José Laguna, Estefanía, Javi Jerez, José Gómez… entre otros cerca de 20 árbitros. Fuimos durante los siguientes 4 años a entrenar a San José del Parque. Era mucha paliza ir casi todas las semanas desde Alcorcón, pero merecía la pena. Durante este tiempo voy subiendo de categoría, a una por año, hasta llegar a Primera Nacional.
En Febrero de 2004, en mi tercera temporada en Primera Nacional, participo en el Campeonato de España Cadete en Santiago de Compostela, y comienzo a arbitrar, como árbitro disponible, en Liga EBA. Unos meses más tarde comienzo como árbitro de Liga EBA. En 2007 participo en el Campeonato de España Junior de Clubs, pitando la final Unicaja-Barça. Ese mismo mes, con la creación de la LEB Bronce asciendo a Grupo I, donde estoy arbitrando hasta 2009, coincidiendo con la desaparición de dicha liga. Desde entonces he estado arbitrando en Liga EBA, hasta la actualidad. 13 temporadas en la FEB es un buen bagaje.
