Alguno de nuestros compañeros han tenido la suerte de participar en los entrenamientos de preparación de la Selección española de Baloncesto para los Juegos Olímpicos de Brasil. Hemos hablado con ellos y han compartido con nosotros sus sensaciones y fotografías…
Asun LANGA Martín:
“Tener tan cerca a jugadores con los que me he emocionado desde el sofá de mi casa, compartir sonrisas, cruzar miradas con ellos y poder arbitrar a la Selección Española de Baloncesto, son de esos sueños que piensas que son imposibles, pero que se cumplen…”



Raúl García Torres:
“Es la primera vez en la que he participado en un entrenamiento de la selección española y me ha sorprendido lo cercanos que son algunos de sus jugadores. En nuestro caso, mientras LATINA y yo esperábamos a participar en el entrenamiento, tuvimos una charla muy cercana y amena con Marc Gasol, que nos estuvo explicando su estado físico y sus posibilidades de participar en los Juegos Olímpicos. También intercambiamos opiniones sobre los últimos movimientos del mercado en la NBA»

«Posteriormente, y debido a recibir la visita de mis enanos, tuve la suerte de poder fotografiarme con la gran mayoría de jugadores, y en el caso de Marc, fue él quien se ofreció a hacer un «selfie» ya que así cogía más ángulo el móvil… (no me extraña, con esa envergadura…)”

Rodrigo PALANCA:
“La experiencia de poder pitar al mejor equipo de baloncesto de toda la historia es increíble. Poder correr a su lado, ver cómo juegan tan de cerca, poder hacerte fotos con ellos y que se muestren tan cercanos, sin duda, repetiría una y mil veces. Para mi han sido mis ídolos desde pequeño y nunca dejarán de serlo. Se nota un ambiente muy sano y divertido, sin faltar la competitividad. Espero que hagan un gran papel y les deseo toda la suerte del mundo en los Juegos Olímpicos de de Rio”


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Carlos Merino Campos:
«Siempre es una experiencia ver a tus ídolos de la infancia en persona pero lo más increíble es poder compartir cancha y comprobar el trabajo que hacen. A pesar de ser un entrenamiento para ellos, nosotros trabajamos aspectos que difícilmente encontraremos en partidos habituales por lo que no puedes relajarte. Y al final todos son muy amables y no les importa hacerse una foto»



Rubén Navarro Arévalo:
«¡Un sueño hecho realidad! Cada verano cuando veía las fotos de mis compañeros colgadas en internet me moría de la envidia (sana) y siempre deseaba estar allí algún día. Este año, cuando supe de los entrenamientos pensé… ojalá, ojalá este año me toque… y ¡así fue! Estuve a punto de cancelar mi asistencia a una boda de no haber sido porque al final el entrenamiento era el viernes. Siempre guardaré en mi memoria aquella tarde, como dije antes, un sueño hecho realidad: poder compartir pista con la mejor generación de baloncesto de nuestra historia»



David Parra Ramos:
«Cuando recibí la llamada para arbitrar en el entreno de la selección se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja. Es la segunda ocasión que tengo el placer de compartir unos momentos de preparación con ellos, y siempre es un orgullo y un placer tener la posibilidad de colaborar con unos jugadores que lo han ganado todo. Trabajar con ellos fue muy sencillo, agradable, cercanos en todo momento y muy exigente, su ritmo de juego es mucho más rápido. Me sorprendió el buen feeling que tienen entre todos y del que te contagias, llegando hasta bromear con nosotros, así como aún siendo un entreno no dan un balón por perdido. Siendo estos los ingredientes que les han llevado a cosechar tantos éxitos y los que les quedan todavía por alcanzar.»



Manuel Alba Ruiz:
«Lo más destacable de mi participación en los entrenamientos de la selección, y lo que más me agrada de todo, es la intensidad que tienen en la cancha. Aunque es evidente que no es igual que un partido, tratan el entrenamiento como si lo fuera: ‘Piques’ entre ellos e incluso con nosotros. Y esa es, precisamente, la parte que más me gusta; por qué aunque a un árbitro nunca le gustan las protestas (nos toman enserio), en este caso te hace sentir como si estuvieras a su altura, de igual a igual, y ¿quién no quiere estar a la altura de un ÑBA? »

