Arbitrar en minibasket: ¿qué se necesita?

El deporte es el mismo, el juego no. Esta expresión, utilizada a veces por jugadores americanos cuando vienen a Europa, es aplicable al arbitraje de minibasket. El deporte es el baloncesto, pero el juego no es el mismo en esta categoría que en un cadete o junior. La intensidad, el ritmo, los contactos, el conocimiento del juego. Todo cambia. Incluso el rol del árbitro.

Más allá de velar por el juego, los árbitros en minibasket deben contribuir a la formación y diversión de los jugadores/as. La Federación Española de Baloncesto (FEB) publicó hace un tiempo una serie de puntos a tener en cuenta para arbitrar en minibasket: coherencia, no interrumpir el partido sin necesidad, transmitir cercanía y tratar de conducir mediante la palabra, no con el silbato.

Para profundizar sobre este asunto hemos hablado con dos árbitros, Jesús Hernando y Maka, que nos cuentan su experiencia y cuáles son las características que debe aunar un colegiado en minibasket.

«Por mi experiencia, para arbitrar en minibasket hace falta obviamente paciencia y entender por supuesto que no estás en una competición superprofesional en la mayoría de los casos y que los niños, al igual que tú como árbitro, están aprendiendo y no saben muchas cosas que para ti parecen muy obvias y lógicas», comienza Jesús. «Necesitas hacer entender a los jugadores que no eres el malo del partido. Hay una parte importante de lectura del juego y del partido en el que si cierto jugador comete infracciones por lo mismo durante el partido, yo intento en un balón muerto explicarle que tiene que hacer para evitarlo y que no le vuelva a sancionar lo mismo», prosigue.

«Es muy importante ser una persona paciente. Los jugadores acaban de empezar a jugar y el ritmo es mucho más lento. Hay que explicar varias veces las jugadas. Que después de una canasta hay que sacar de fondo, por ejemplo. También con los entrenadores hay que ser conciliadores en algunas ocasiones. Nosotros no somos infalibles, también nos equivocamos, claro. Hay que tener un criterio flexible aunque sea lineal durante el partido», argumenta Maka. «Hay que saber comunicar. Tener temple, la cabeza fría, hacer caso omiso a lo que oyes desde la grada… eso es aplicable a todas las categorías. Contribuir a la formación de los niños. Reconocer los errores con naturalidad», añade.

¿Qué hacer cuando los marcadores son abultados?

Jesús cuenta qué hace él: «Tomo ciertas iniciativas como nunca comunicar el resultado de un partido directamente a un jugador cuando lo pregunta al final del encuentro, dejando esa decisión de cómo afrontarlo a cada entrenador y simplemente les hago algunas preguntas: ¿Te lo has pasado bien? ¿Eres mejor jugador ahora que cuando empezaste el encuentro? ¿En el siguiente partido sabes lo que tienes que mejorar? En esas categorías si tienes todo eso claro, el resultado es un punto secundario».

¿Cómo actuar ante partidos de niveles muy dispares?

«Es algo que se tiene que hacer entender a todas las partes implicadas y “adaptar” el nivel de exigencia de arbitraje al nivel del partido. Hay que valorar a los dos equipos y exigir más o menos favoreciendo el flujo del partido para que los jugadores se diviertan y a la vez aprendan. Para ello estoy en constante comunicación con los entrenadores comentándoles mis valoraciones técnicas del partido para que puedan transmitírselo también a sus jugadores y entre todos hagamos “equipo” y puedan disfrutar lo mismo que aprenden», explica Jesús.

¿Y como anotadora?

La propia Maka nos cuenta cómo vive ella los partidos desde el punto de vista de anotadora: «No cambia tanto la labor de árbitro a auxiliar de mesa. Al menos en cuanto a profesionalidad, formar un buen equipo con el/la árbitro. El compañerismo es un factor a tener muy en cuenta. En minibasket es clave porque muchas veces los partidos nos pueden marcar en un futuro. En esta categoría es dónde más vemos a los padres, porque acompañan a los jugadores. Y claro, en las gradas se produce de todo. Y da mucha pena. Uno no disfruta. Estamos ahí para facilitar las cosas. Nuestra responsabilidad es menor, claro, pero  también contribuimos a la formación de jugadores y entrenadores».